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Sea Mar CHC - La Posada Este y Oeste
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Antecedentes de la Posada Este y Oeste
 
 

Sea Mar – Orgulloso de ser parte de la solución a la vivienda campesina
Sea Mar Centros de Salud de la Comunidad orgullosamente ofrece vivienda accesible para campesinos en el estado de Washington.

La Posada Este y La Posada Oeste, cuya inauguración está prevista para antes de septiembre del año 2010, ofrece residencia temporal tipo motel a más de 150 campesinos en la zona de Pasco/Tri-Cities en Eastern Washington. Estas viviendas son el resultado directo de tres años de esfuerzos (1997-1999), para mejorar las condiciones de vida de los campesinos.

Por décadas el problema de la vivienda para campesinos en el estado de Washington fue ignorado, incluso cuando la industria agrícola tenía un crecimiento sin precedentes.

En 1997 se aprobó un proyecto de ley tanto por la Cámara de Representantes como por el Senado de la legislatura estatal, (SSB 5668) que permitía la construcción de un número importante de viviendas para las familias campesinas, pero esas viviendas carecían de aislamiento (insulation), agua corriente, baño y cocina.

Sea Mar, junto con United Farm Workers de Washington, El Centro de la Raza y Concilio for the Spanish Speaking buscaron convencer al entonces gobernador Gary Locke de que vetara la ley SSB 5668. El veto se dio después de muy acalorados debates porque todos coincidían en que había una grave escasez de viviendas campesinas.

En seguimiento de ese importante veto de la ley SSB 5668, surgió una coalición campesina que incluyó a las organizaciones arriba mencionadas, algunos hombres de negocios de Seattle que tenían conciencia del problema y a otras personas interesadas. La coalición buscó que se construyera vivienda accesible y decorosa para cerca de 40 mil campesinos que cosechaban la manzana, la cereza y otros cultivos en el estado de Washington.

Los miembros de la coalición consideraban que los campesinos merecían vivir en casas que tuvieran los requerimientos estatales y federales de vivienda, iguales a los de cualquier persona. Con base en este principio, la coalición campesina se dedicó a convencer al estado para invertir en vivienda comunitaria.

El 21 de mayo de 1997 se publicó en el Seattle Post-Intelligencer lo que entonces escribió el director de Sea Mar, Rogelio Rojas: “…los programas comunitarios de vivienda pueden ofrecer instalaciones decentes y accesibles que vayan de acuerdo con las normas actuales. Estas unidades deberían estar localizadas en la zona centro e integradas a la comunidad general, permitiendo que los trabajadores no estén atados a una sola granja, sino disponibles para trabajar en diversas granjas.”

La coalición se embarcó en una campaña de educación al público creyendo que, si se hacía conciencia de las deplorables condiciones de vida de los campesinos, la mayoría quedaría verdaderamente consternada, Riojas recuerda. “Sabíamos que necesitábamos mostrar la falta de humanismo al permitir que miles de hombres, mujeres y niños vivieran a la orilla de los ríos, en los campos de labor o en viviendas insalubres y ruinosas, aquí en el estado de Washington”.

El Seattle Post-Intelligencer estuvo entre los primeros medios de comunicación en responder al llamado. El 23 de noviembre de 1997 el P-I dedicó la primera plana completa de su editorial dominical a describir y comentar las viviendas que tenían que soportar familias enteras, a la intemperie, protegidas sólo con paredes de cartón y sin techo; mostrando como fondo a un niño viviendo a la orilla del río en Eastern Washington con una hechiza tienda de campaña de plástico.

Las fotografías publicadas en el P-I (y en esta página) fueron tomadas por un fotógrafo profesional, Jeff Corwin, de Seattle. Después de ser reclutado por la coalición campesina, Corwin, pagando sus propios gastos, viajó a Eastern Washington para hacer la crónica de las condiciones imperantes. El comentario que acompañó a las fotografías, provisto por el editor asociado del P-I, Sam Sperry, dijo, en parte:

Una campaña de educación del público estaba en plena operación a inicios de 1998. A lo largo de ese año varios periódicos estatales y las más importantes cadenas de televisión describieron y comentaron las condiciones de vida de los campesinos, lo cual incluso atrajo la atención nacional.

Antes del periodo legislativo de 1999, el gobernador Locke, después de recorrer las áreas donde vivían los campesinos en el Columbia Basin, declaró como la vivienda de los campesinos como prioridad número uno. Ese año el gobernador fue exitoso al convencer a la legislatura para establecer un programa de $40 millones por 10 años para invertir en vivienda campesina.

Para el año 2010 los gobiernos federal y estatal han invertido más de $80 millones en vivienda campesina en el estado de Washington. Con una potencialización adicional de estos fondos, se estima que la inversión total fácilmente excederá los $100 millones, desde el inicio del programa en 1999.

 

Las condiciones de vida de las familias campesinas descritas por Jeff Corwin en las fotografías arriba, contrastan claramente con la vivienda ofrecida por La Posada East y La Posada West (izquierda) en Pasco, Washington.

Sea Mar está orgulloso de ser parte de la solución para ayudar a los campesinos a vivir con más seguridad y con casas accesibles y decentes en el estado de Washington.

Sea Mar reconoce el trabajo de los defensores de los campesinos y de los miembros de la coalición (1997-98):

Jeff Corwin, Fotógrafo, Seattle
Guadalupe Gamboa, United Farm Workers of Washington, Sunnyside
Jack Faris, Cole and Weber, Seattle
Roberto Maestas, El Centro de La Raza, Seattle
Darlene Madenwald, ambientalista, Seattle
Don Stark, Gogerty Stark Marriot, Seattle
Glenn Pascal, Consultor, Seattle
Rogelio Riojas, Sea Mar Community Health Centers, Seattle
Ricardo Sanchez, Concilio for the Spanish Speaking, Seattle Joel Van Etta, Gogerty Stark Marriot, Seattle

 
 
 

“Aquí aparecen los trabajadores y sus hijos que llegaron para cosechar las frutas y las verduras para nuestras mesas. Sus condiciones de vida son un escándalo moral respecto del cual debemos tomar una responsabilidad. Nosotros disfrutamos del producto de su trabajo y sin embargo permitimos que vivan como animales, si acaso.”

 
 
 
   
 
 
 
 
 
 
 
 
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